José Jurado
podría ser llamado el "Padre del Golf
profesional en la Argentina", el hombre que
convirtió al "empleado a sueldo"
de los clubes, en deportistas. Era
un intuitivo, que desarmaba todo su swing en su
afan de pegar lo más fuerte que le permitieran
las fuerzas de un cuerpo menudo, era fácil
de reconocer en la cancha, por el color de la tez
y la cicatriz de su rostro. Vestia nikers azules,
medias blancas, y jugaba recoverys increíbles
con el mashie-niblick. José Jurado salió
de Argentina por primera vez en 1926 para competir
en el Open Británico. Era entonces un muchacho
de sólo 27 años que se lanzaba a la
novelezca aventura de conquistar los links del mundo.
Casi lo logró, o mejor dicho, lo hubiera
logrado si hubiera podido encarrilar su talento
en pos de un método que le permitiera lograr
regularidad y control de las emociones en los momentos
de decisión. Pero como expresó un
viejo dirigente de la AAG -Carlos M. Sojo: "A partir de Jurado quedó marcada la
línea entre la prehistoria y la historia
del golf argentino." Nadie contribuyó
más que Jurado al crecimiento del golf profesional
argentino.
El
golf nacional le debe a José Jurado
tres brillantes ideas:
1) Inaugurar la era de los viajes a los grandes
campeonatos internacionales como el único
camino para el progreso del golfer.
2) En su viaje a Estados Unidos en 1932,
conoció el funcionamiento de la
PGA y al regresar, llevó adelante
la organización de los profesionales
en la AAPG (Asociación Argentina
de Profesionales de Golf).
3) Iniciar la contratación de figuras
internacionales para enseñarles
a los aficionados locales el naciente
estilo americano del swing, e indirectamente
su segundo puesto en el Open Británico
de 1931 - en la cancha escocesa de Carnoustie,
donde quedó a un golpe de Tommy
Armour
provocó tal conmoción en
el
ambiente provocó tal conmoción
en el ambiente deportivo, que el golf
se volvió conocido de la noche
a la mañana, y animó a Aníbal
Vigil, dueño de Editorial Atlándtida,
a crear la gran revista "El Golfer
Argentino"
un compendio de historia, sin la cual
sería virtualmente imposible encontrar
los orígenes del golf en la Argentina.
Había nacido el 25
de mayo de 1899, en Villa Ballester. Sus
progresos fueron lentos y tenaces: empezó
de caddie, ascendió a caddie-masters; luego
asistente del primer profesional, y finalmente,
primer profesional en el Golf Club Argentino. Jurado no era solo un profesional de golf, sino
también un profundo enamorado de su actividad,
que buscaba permanentemente hacer algo nuevo para
el progreso del juego.
Los viajes que realizó
por Gran Bretaña le fueron de gran utilidad. Se relacionó
con el principe Eduardo de Inglaterra, el hombre
que abdicaría al trono por amor, y conoció
a Walter Hagen, quien patrocinó su gira
por Estados Unidos en 1932, y hasta sugirió
que José Jurado podría participar
en la Copa Ryder, integrando el equipo de la Unión. "¿Porqué no?" -decía
The Haig, que siempre tuvo alma de revolucionario
-, es americano". La propuesta no prosperó.
En 1939, acompaño a la primera delegación
de profesionales que viajó
a Europa a competir -Martín Pose ganó
el Open de Francia-, e insistió en que
Pose y Bertolino viajaran a los Estados Unidos,
lo que se concretó un año después
cuando Bobby Jones le envió a ambos una
invitación para el Torneo de Maestros en
Augusta. Prácticamente estaba
retirado de la actividad, cuando se produjo el
desalojo del Golf Club Argentino, que perdió
su cancha ubicada en Palermo. No podía
soportar la idea de que la municipalidad quisiera
convertir en "paseo público"
a una de las canchas más antiguas, y en
donde había transcurrido casi toda su carrera
profesional. Entonces aprovechó su amistad
con algunos dirigentes peronistas, a los que convenció
para que la convirtieran en municipal. Se
lo nombró director del primer campo público
de Sudamerica. Era la primera vez que su contribución
al golf argentino recibía reconocimiento
oficial. |