El 5 de mayo viajamos a Phoenix, Arizona para jugar los mejores campos del desierto.
8 días de golf, 5 campos, 15 jugadores y miles de anécdotas que amenizaron las cenas.
El tiempo nos ayudó a disfrutar del golf pese a que las canchas estaban a un nivel que dañaron seriamente nuestra autoestima golfística.
Nos hicieron ver, varias de ellas, que los profesionales del PGA juegan a otro deporte, o seremos nosotros los que no jugamos al golf?
Grayhawk, Tpc Scottsdale estuvieron salvajes, con posiciones de bandera que invitaban a ser por demás cautelosos, darle un poco de más significaba sacar la pelota del green y comenzar de nuevo. Cuesta creer que se le pueda bajar el par de la manera que lo hacen en el PGA.
Sunridge, Wekopa y Troon North no se quedaron atrás, tanto en dificultad como en presentación, tal es así que nos costó determinar cual fue la mejor cancha, todas increíbles.
La vista a la fábrica PING, es otro de los momentos salientes del viaje, apreciar como se hace el mejor palo de golf, el cuidado y pasión que ponen cada uno de los empleados para que eso se siga manteniendo a pesar del tiempo.
Ya estamos pensando en el año que viene, mayo es el mes, están todos invitados para una nueva aventura.
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